RETOS DE LA AGENDA DE PAZ PROPUESTA EN LA HABANA

RETOS DE LA AGENDA DE PAZ PROPUESTA EN LA HABANA
Por Julián Andrés Loaiza de la Pava [*]
Nº 7/9 – Septiembre 2016
A partir de la firma de los Acuerdos para la Terminación del Conflicto entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional, lo que se abre para el país trae grandes retos.

Para pensar sobre las alternativas correspondientes a estos retos, es importante una mirada abierta y enriquecida de los puntos acordados en la Habana. En particular debemos reconocer las 297 páginas del acuerdo final y los 6 puntos discutidos y acordados, como una gran y amplia agenda de trabajo en la que no se ha logrado más que la definición de los puntos fundamentales sobre los cuales debemos trabajar incansable, ardua y persistentemente. Esta agenda se ha propuesto a los y las ciudadanos y ciudadanas para que, en su ratificación, identifiquemos escenarios en los que como gran ejercicio político, desarrollemos las acciones correspondientes a la construcción de aquello que ha dado en llamarse, la Paz.

En este orden de ideas, algunos retos correspondientes con los puntos del acuerdo final serían:

  1. Frente al ejercicio de apertura democrática y dada la necesidad de reconocer nuevas alternativas de oposición y construcción de alternativas políticas. Es fundamental que el nuevo partido político pueda ser construido con los aportes de quienes hemos creído en la democracia como forma de aparecer ante los demás y en el ejercicio de mejores condiciones de vida. Así, es importante que muchos colombianos y colombianas podamos inscribir nuestras ideas en la construcción del nuevo partido político y a los nuevos movimientos sociales para respaldar la democracia; pero además, el que muchos participemos de estos nuevos escenarios puede ayudar a evitar una nueva masacre en contra de los nuevos participantes en la contienda política. Si todos hacemos parte de la construcción de la nueva fuerza política, no solo construiremos mejores alternativas democráticas, sino que además protegeremos la integridad de todos aquellos que han decidido ampliar los escenarios de la confrontación.
  1. Dado el enfoque de desarrollo rural, tanto en el acuerdo como en los planes de desarrollo en Colombia, es importante recordar que las mayores víctimas de este conflicto armado han sido campesinos y campesinas que han transformado su forma de construir futuro y han dejado de labrar la tierra en busca de otras opciones para mejorar sus condiciones. Hoy es importante reconocer que esas condiciones se deben construir como oportunidades para que miles de campesinos vuelvan a trabajar el campo, pero bajo condiciones que les dignifiquen y favorezcan la construcción de un verdadero desarrollo rural. No basta con devolver la tierra a sus originales dueños, es necesario que existan condiciones para producir y comercializar en dignidad los productos del campo.
  1. La Reconciliación es otro reto, no solo como acto jurídico que repare económica y  penalmente, sino que se hacen necesarios procesos de configuración de las causas plurales que no solo dieron origen a la confrontación armada, sino que además permitieron su mantenimiento. Este ejercicio de reconciliación solo será posible en la medida que se comprendan esas causas y prolongaciones, como ejercicio de configuración de una memoria política que dote de sentido las prácticas de participación en cada uno de los territorios y en cada uno y cada una de los y las ciudadanos y ciudadanas. El ejercicio de la memoria política permitirá la configuración de acciones que impidan la repetición, pero que además evitarán el olvido y se harán expresiones profundas en la identidad nacional como expresión de dicha reconciliación.
  1. Otro reto que se implica en este acuerdo es el del cumplimiento. Al ratificar la agenda de trabajo en favor de la paz, lo que sigue va a estar muy cerca de las posibilidades que el Estado colombiano permita para poder desarrollar los puntos particulares de dicha agenda. El gobierno va a tener la responsabilidad de garantizar las oportunidades para que cada uno de los puntos de la agenda se desarrollen. Se ha dicho que si los desvinculados de las FARC-EP no cumplen los acuerdos, serán sometidos con todo el peso de la ley, pero si el Estado colombiano no cumple y favorece el acuerdo ¿cuál será la consecuencia? El reto es entonces un ejercicio político de veeduría que debe llegar de la mano de los anteriores retos. En particular en acción colectiva y política centrada en la memoria y la identidad política nacional, como requerimientos para evitar las formas de corrupción en las que se olvida el verdadero sentido de la confrontación.

Finalmente, es importante recordar que miles de organizaciones en el país ya vienen trabajando con una gran y amplia experiencia en la construcción de alternativas frente a estos retos. Es necesario pedirle a las Ciencias Sociales que puedan dar cuenta de estas experiencias para construir sobre los terrenos andados y no ir atientas, especialmente cuando este acuerdo tiene un gran énfasis en los enfoques y acciones territoriales.

 

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[*] Julian Loaiza de la Pava. Licenciado en Educación Física, Magíster en Educación y Desarrollo Humano del Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud – Alianza Cinde – Universidad de Manizales. Doctor (Summa Cum Laude) en Ciencias Sociales .

 

 

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